Parece que fue ayer cuando te creía haber echado de mi vida.
Me hice fuerte por momentos pensando que por fin había hecho lo que debía. Aquello a lo que todos mis verdaderos amigos me animaban, ese paso impensable hasta entonces.
Pero es entonces cuando me replanteo todo lo que hice.
¿De qué me sirve centrar todas mis fuerzas en olvidarme de ti si tú siempre acabas volviendo?
Seré tonto, pero a pesar de todo, quiero creerte.