martes, 12 de julio de 2011

Lo siento

Sé que eres libre de hacer lo que quieras, te juro que lo sé.
Soy el primero que es consciente de todo lo que esto supone, pero también me parece normal que hasta la persona más segura de sí misma pueda verse superada por situaciones como estas.
Puedes hacer lo que quieras, pero estate segura de que si te digo esto, no lo hago pensando únicamente en mi, sino porque creo que puede ser la mejor solución para los dos.
No puedes pedirme que no sienta nada por ti. Es algo que no controlo. Lo siento, pero no puedo evitar sentirlo. Y te juro que es algo que me encantaría. Un don al alcance de muy pocos, por no decir de casi ninguno.
Soy el primero en creerte cuando me dices que no te gusto, que no me quieres, que nunca más vamos a ser nada, muy a mi pesar y en contra de los consejos y opiniones que me dan los demás.
Pero, ¿y lo qué hemos sido? ¿Eso ya no importa?
Ahora soy quien soy gracias a ti, por suerte o por desgracia.
En ti deposité confianza que será muy difícil que vuelva a depositar en alguien. Contigo di ese tan importante paso, un paso que algunos nunca se atreverán a dar, sencillamente por el miedo que pueda suponerles.
Nunca antes me habías dicho que te sentías ilusionada por alguien. Permíteme mi arrogancia, pero este dato en mi caso se acentúa cuando sé que esa persona que tanto ansías aún no ha rozado nunca tu cuerpo. Nunca ha habido contacto entre vosotros, y eso me resulta un poco violento.
Puedo renunciar a muchas cosas, pero tu amor es algo que no controlo.
Cuando te digo que me gustaría saber hasta qué punto de complicidad habéis llegado, no es por simple morbo. Para mi es algo de especial relevancia. De ese insignificante detalle para ti depende en gran parte mi vida, mis aspiraciones en ese determinado momento.
A nadie le gusta vivir engañado, y si no lo supiese, yo lo estaría.
Siento si las formas no son las más adecuadas, pero es fácil sobresaltarse cuando lo haces por pura chulería.
En realidad te da igual que lo sepa o no. Es una forma de mantenerme ahí, de estar cerca de ti. Algo que no entiendo, cuando lo que me repites reiteradamente es que soy libre para desaparecer cuando quiera.
Pero no es fácil vivir así, no es fácil sentirse querido y odiado por la misma persona en momentos casi simultáneos. No es fácil sentirte la persona más feliz y afortunada del mundo y días después pensar que otro puede estar sintiendo junto a ella lo que tu vivías hace poco. Y revivirlo desde la carne de esa otra persona, creedme pero hay pocos sentimientos peores. Pensar que todo lo que tus oídos han escuchado durante tanto tiempo pueden estar oyéndolo otros es doloroso.
Pero es mucho más doloroso cuando tu estado de ánimo depende de esa persona. La persona que más feliz te ha hecho, y a la vez, la que más daño te ha ocasionado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario