Hay numerosas formas de medir el tiempo. Podemos contar los segundos que dura un beso, los minutos que somos capaces de permanecer riendo sin parar, las horas que quedan para volver a ver a una persona, los días que quedan para nuestro examen de selectividad, los meses que quedan para empezar la universidad. Sin embargo, hay una forma para medir todos los grandes eventos en el tiempo.
No hay ninguna explicación razonable, pero todos damos más importancia a los años.
No celebramos cada día que vivimos, o cada mes desde nuestro nacimiento, sino que empleamos los años para hacerlo, para convertir ese hecho en algo grande.
Es una cantidad perfecta. 365 días capaces de recopilar en sí mismos los suficientes recuerdos emotivos, bonitos y tiernos, y una cantidad perfecta para hacer que algo sea año tras año especial.
No soy un gran aficionado a celebrar las cosas. Para mi las cosas se demuestran día a día, sin necesidad de que alguien dé todo de si un día al año, y los otros 364 días como si estuviese desaparecido.
Tambien es verdad que no todos tienen algo que celebrar.
Reconozco que para mi hay dos días al año que tienen una importancia muy superior a la de los demás.
Uno fue el día más feliz de mi vida, y el otro, fue parecido a un eslabón. Ese día que permitió que pudiese seguir siendo tan feliz como lo había sido durante mi etapa de niño.
Era necesario el ansiado cambio, y yo lo tuve.
Cambié de preocupaciones, cambié mis sentimientos, mis prioridades, mi forma de entenderme. Me empecé a conocer por primera vez tal como era a mi mismo.
Dentro de poco esos días habrán pasado, y habrá algo que nunca olvidaré.
Porque todos sabemos que aquí acaba una etapa, aquí acaba un ciclo, una gran aventura en nuestra vida; pero que empieza otra.
Es una etapa de la que no sabemos mucho, y de la que muchos se atreven a adivinar, seguramente sin éxito.
Muchas cosas no se volverán a repetir.
Pero espero no tener que arrepentirme de aquella respuesta que me diste acerca de ese día en el que tú no celebras nada.
Porque yo celebro que te quise, que te quiero, y que te querré siempre.
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